NO NOS QUEJEMOS DESPUÉS

Ha sonado mucho en estos días las modificaciones que los genios de la Federación Peruana de Futbol quieren realizar para el campeonato del 2024. Una de las más preocupantes, el aumento del cupo de extranjeros. Siguen destruyendo nuestro futbol.

También lee: La Eurocopa a orillas del mediterráneo


Aunque soy defensor de la libertad, lo que en esta materia se plasma es desregularizar y abrir el mercado, también defiendo el fortalecimiento de nuestro futbol y en una realidad como la nuestra, que carece de un norte formativo y no se interesa por el, seguir poniendo trabas a la aparición de jóvenes peruanos no parece la mejor forma de progresar.


La crítica no es solo por el número de extranjeros que se decida permitir a cada club. Sino por el fatal efecto que tiene esto, combinado con la incapacidad de formar futbolistas de calidad en el Perú y ayudar a su promoción.


Digámoslo claro, aumentar el cupo de extranjeros permite mejorar el negocio de algunos, pero no necesariamente eleva la calidad de nuestros equipos. Allí están los hechos para demostrarlo. ¿Realmente contratamos jugadores extranjeros que marquen grandes diferencias? ¿Con la presencia de estos futbolistas han mejorado las presentaciones de nuestros equipos en las competencias internacionales? Ambas respuestas son negativas, con lo que queda claro que en nuestro país no hay relación entre la cantidad de extranjeros y el nivel de los equipos.


En este caso suele ser cierto aquello que menos, es más. Pues queda claro que, si el cupo fuese menor, podría aspirarse a futbolistas de mayor nivel. Al contrario, al aumentarse el cupo, lo que se ofrece a cada uno evita aspirar a la excelencia.
El problema se hace mayor si consideramos el número de nacionalizados, que va en aumento. No nos engañemos, con excepciones, estos muchachos no toman la nacionalidad peruana por amor al país, sino para asegurar el trabajo, pues al hacerlo, el club puede contratar a otro en su cupo, lo que desde ya habla mal de la calidad deportiva del nacionalizado, quien necesita DNI nacional para conservar el puesto de trabajo.


Lo que se consigue con todo esto es limitar las plazas para jugadores locales en cada club de primera. Algunos argumentarán que si los nuestros no tienen capacidad para ganarse el puesto no deberían estar allí. Puede ser cierto, pero, si cada vez menos jóvenes peruanos juegan en la Liga 1, no podremos aspirar en el futuro a armar una selección competitiva, pues no tendremos de dónde elegir, salvo que hagamos una selección de nacionalizados. No nos quejemos después.


Volviendo al tema central: la decisión de aumentar el cupo de extranjeros es fatal, concordada con el pésimo trabajo de menores. Si tuviésemos una formación adecuada de nuestras canteras y un buen sistema competitivo que ayude a la promoción de jóvenes, pues bienvenida la competencia con los extranjeros, pero la verdad, es que no tenemos una buena formación, ni buena competencia y así, cada dificultad que ponemos a la aparición de jóvenes, es una valla más que nos aleja de futuros mundiales.


Y es que para cerrar el círculo y terminar de consumar una nueva barbaridad de la Federación, también se está hablando de eliminar el Torneo de Reservas, espacio ideal para que los chicos que aún no completan su formación, lo hagan.
Sin esta competencia, con más extranjeros y nacionalizados en los equipos de primera ¿Qué espacio le dejamos a los chicos peruanos? ¿Vamos a seguir quejándonos porque la selección no pueda ganarle a Bolivia o Venzuela?.